2012/11/23

Disciplina escolar

Me la pasé excelente con los sumisos que dominé en Monterrey: juegos sensuales, adoración, también rudeza... pero sobre todo, entrega. Lo que más aprecio en un sumiso es el servicio real y la entrega: cuando realmente se da, más allá del miedo y la vergüenza, y así, realmente me sirve... y se permite disfrutar. Como mi sumisa transformista de hoy, a quien golpeé y electrifiqué con gusto (y cuyo video espero poder mostrar pronto). Como la chica rejega que discipliné severamente el otro día, en una escena de roles donde participaron dos queridas amigas y otro de mis sumisos transformistas.