Quizá el mayor tabú humano sea la escatología, en el sentido amplio del término: la muerte, los desechos, el Final.
Confrontar o "jugar" con ello puede ser iluminador, incluso pacificante, como muestra la tradición Aghori, que -más allá de su percepción antinomianista o herética- busca la integración y aceptación de todos los aspectos de la realidad en este planeta.
Ese sería el sentido último y la enseñanza profunda de prácticas como el FTT, en Mi opinión, y en Mi práctica.
Sin embargo, y aunque parece sumamente excitante para algunos, es una de las prácticas más difíciles de realizar: el sumiso debe atreverse a encarar y transitar emociones y sentimientos perturbadores, que trascienden la simple "humillación" y van desde el asco hasta el pavor.
Y para la Dómina (excepto quizá en casos de másters como @Daddy_AnLi), además, requiere de una logística específica, que abarca desde la alimentación en los días previos y la profilaxis responsable, hasta el setting y la limpieza posterior del espacio de juego.
Por eso es una práctica literalmente costosa (sí, también en lo físico, para la Dómina), y requiere un depósito monetario superior al de otras especialidades más "inofensivas" para ambas partes.
Al menos conmigo.